¿Te cuesta tener una relación adulta con tu pareja?  
 
 
Pareja
¿Porqué a tantas parejas les cuesta
vivir una relación adulta?

por el Lic. Pablo Nachtigall, Psicólogo & Terapeuta en Bioenergética

Cuando dos personas se conocen y terminan formando una pareja, sea por un tiempo pequeño o amplio suceden varias cosas. Dos personas son como 2 icebergs que se ven en el mar. Las puntas son las que se  asoman y se encuentran. Esa parte externa refleja la atracción que sentimos por el otro, por su apariencia física, sus modales, sus valores quizás similares a los nuestros y una serie de factores de los cuales somos concientes que nos gustan.

Sin embargo hay otra parte no manifiesta, inconsciente, que es el témpano que permanece debajo de esa punta del iceberg que asoma, aproximadamente un 70 %. Esa parte del iceberg también se conecta con la otra parte oculta de la otra persona. Esas partes ocultas contienen aquellas necesidades emocionales insatisfechas de cada uno, las heridas emocionales que cada uno recibió en su familia  que  quizás no cicatrizaron debidamente, el hambre de afecto que nos ha faltado en nuestros padres.

Toda esta parte oculta, no manifiesta, también se relaciona a la hora de formar el vínculo. Resultado, dos personas forman una pareja junto con sus  “mambos” o heridas emocionales sin resolver. Esto es un proceso normal en toda pareja. Cuando te enamoras y comenzás a intimar con el otro, aparece todo este “equipaje emocional” que ya traes de tus experiencias anteriores, sea familiar o de ex parejas. Dependerá de tu madurez y trabajo personal contigo mismo lo que hagas con el mismo.

Sucede que cuando dos personas no tienen intención de trabajar su “equipaje emocional inmaduro”, es bastante probable que aparezcan algunos de estos hechos:

  • Peleas infantiles que se repiten frecuentemente, desgastando la relación.
  • Conflictos por ver quien tiene el poder.
  • Celos e inseguridades que rayan en lo obsesivo.
  • Falta de deseo sexual.
  • Infidelidades: se busca afuera lo que no se consigue construir adentro del vínculo de pareja.
  • Falta de comunicación adulta. Cada uno espera que el otro sea el salvador del otro.
  • Distancia emocional de la pareja, ya no expresan lo que sienten sino que se lo guardan para si mismos. 

Muchas parejas no pueden llegar a convivir armoniosamente, conjugando el amor con los conflictos y el placer con el crecimiento,  debido a que todavía son como dos niños queriendo que el otro se haga cargo de sus heridas. Sin saberlo proyectan en su pareja, al padre que les faltó. Es muy común que una mujer se transforme en una suerte de “madre” de su pareja. O el hombre mire con desconfianza a su mujer, porque sin saberlo, le recuerda la manera confusa que su propia madre lo trataba.

Esto sucede a diario. Es perfectamente normal. Solo que cuando nos falta trabajo terapéutico para distinguir lo que es real de lo  que  ya traíamos de antes, la relación se transforma en un infierno o en un vínculo muy estresante. Solo imagínense a 2 niños en el cuerpo de adultos intentando vivir juntos, crear un proyecto o relacionándose… ¿Es difícil  que vaya a funcionar, cierto?

Es importante entender que las peleas no destruyen. Muchas veces abren las puertas para una relación mas profunda y auténtica, donde cada uno puede ser real y no un personaje ficticio a la medida de los gustos del otro.  Ahora si las peleas o todo aquello mencionado anteriormente pasa a ocupar un porcentaje significativo en la relación, estamos ante un problema que merece ser atendido urgentemente.

¿Como sería un vínculo maduro, potente y gratificante con tu pareja?

Ese vínculo sería aquel que te permitiera plasmar de manera natural, algunas de estas situaciones dentro tu vida de relación:

  • Comunicar en forma adulta tus necesidades emocionales y los puntos de vista de cada uno.
  • Tener una actitud responsable a la hora de resolver los conflictos.
  • Tener una actitud generosa de dar y recibir amor.
  • Tener  relaciones sexuales satisfactorias y placenteras.
  • Divertirse juntos, pudiendo compartir actividades recreativas y gratificantes.
  • Brindarse ciudados,  protección afectiva y contención, mutuamente.
  • Compartir los valores y normas  con respeto.
  • Tener cada uno un espacio de crecimiento, amistades  y trabajo consigo mismo.

Es importante comprender que un vínculo maduro, potente y gratificante de pareja se construye, apartir de la madurez de cada uno de sus integrantes. Y este estado se alcanza cuando ambos desean hacerse responsables de sus vidas. Ser maduro no es algo con lo que nace. Muchas veces se precisa de un trabajo terapéutico eficaz para brindar los recursos para que cada integrante pueda desarrollar mayores grados de compromiso, amorosidad, receptividad,  generosidad y  adultez en su vínculo. Y estos son los pilares para que Vos puedas tener una relación de pareja plena y crecer junto a ella, en vez  “descender en un infierno” con ella.

Lic. Pablo Nachtigall, Psicólogo & Terapeuta en Bioenergética
http://psicoholistica.tripod.com/psicologiaholistica/

Este artículo fue publicado el martes 12 de junio de 2007

 
 
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