A
fines de 1907 regresó al país el joven diplomático
argentino Aarón de Anchorena. Trajo consigo un esférico
de 1200 m3, al que bautizara "PAMPERO", nombre criollo
de uno de nuestros vientos. Invitó en ese entonces al conocido
deportista Ingeniero Jorge Newbery a realizar juntos una ascensión.
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Jorge
Newbery y Aarón de Anchorena, momentos antes
de la histórica ascención del "PAMPERO",
aparecen el la barquilla, de la que pende un salvavidas
facilitado por el transporte "Pampa" de
nuestra marina. |
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Fue
así que el día de la Navidad de 1907 el "PAMPERO"
se elevó desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada
en el barrio de Palermo, para descender, dos horas después,
en la vecina orilla del Uruguay. Jorge Newbery y Aarón
de Anchorena fueron los primeros argentinos que realizaron una
ascensión en su patria.
El
éxito logrado por el "PAMPERO" produjo gran entusiasmo
entre los jóvenes. Tal fue así que el 13 de enero
de 1908 se creaba el Aero Club Argentino, entidad pionera de nuestras
alas, de la que fue su primer presidente Aarón de Anchorena.
Comenzó la práctica aerostática en aquel
único esférico que contaba el flamante Aero Club.
En
la tarde del 17 de octubre de 1908, el "PAMPERO" se
elevó por última vez desde la quinta "Los Ombúes"
del barrio de Belgrano llevando en su canastilla al joven odontólogo
Eduardo Newbery, quien iba a realizar un raid nocturno, y al sargento
1° Eduardo Romero su acompañante ocasional. Nunca volvió
a saberse nada del "PAMPERO" y sus tripulantes. Aquella
tragedia estuvo a punto de motivar la disolución del Aero
Club Argentino. Pero el tiempo logró mitigar el dolor.
El
fin del año 1909 encontró a nuestro país
en plenos preparativos para celebrar el Centenario de la Revolución
de Mayo. Una de las comisiones creadas al efecto, la de Juegos
Olímpicos, tenía por Presidente al barón
Antonio de Marchi, hijo político del general Roca y distinguido
propulsor del deporte en nuestro medio. Fundador de la Sociedad
Sportiva Argentina, institución modelo en su género
y miembro de la Comisión del Aero Club Argentino, consideraba
que no podía faltar entre los calificados espectáculos
a llevarse a cabo durante las festividades, el de vuelo a motor.
Mediante
apoyo oficial y sus gestiones personales, se obtuvo el concurso
de destacados aviadores europeos. Fue así que con el patrocinio
de la revista "L'auto" de París, llegó
a Buenos Aires el 8 de enero de 1910 el aviador francés
Henry Breguí, trayendo consigo dos aviones Voisin equipados
con motores de 50 y 60 caballos respectivamente. Una semana más
tarde, el 16 de ese mes, respondiendo a una invitación
del barón de Marchi, lo hizo el piloto italiano Ricardo
Ponzelli, trayendo un avión similar al de Breguí.
Ponzelli se instaló en el Hipódromo de Hurlingham
y Breguí lo hizo en el de Longchamps.
Voisin con motor
E.N.V. fijo de 50 HP |
El
30 de enero, Ponzelli trasladó su Voisin al Polígono
de Tiro de Campo de Mayo para su vuelo inicial. Efectuó
el despegue y tomó diez metros de altura, pero al llegar
a los doscientos metros de recorrido, el viento hizo perder estabilidad
al biplano el que al tocar tierra violentamente sufrió
la rotura de la cola y tren de aterrizaje. En cambio Breguí
a las 17:35 horas del 6 de febrero siguiente, ante un público
aproximado de tres mil personas pudo decolar y efectuar dos vueltas
de pista. A las 18:45 horas realizaba con todo éxito su
segundo vuelo del día.
Fueron
las de estos dos destacados pilotos, las primeras demostraciones
de vuelo mecánico realizadas en nuestro país y en
Sudamérica.
En
1910, la Comisión de Festejos del Centenario, solicitó
al Aeroclub Argentino la organización de un festival de
aviación, para lo cual debería contarse con un aeródromo.
La elección del terreno, recae en una propiedad de la firma
Fiorito Hermanos, en el bajo Lugano, sobre el llamado Valle del
Riachuelo.
En
ese lugar no había calles, Larrazábal era sólo
una huella, Tellier (hoy Lisandro de la Torre) era la división
entre dos quintas, paralelo al Riachuelo existía un camino
de tierra que unía Puente Alsina con Puente de la Noria,
hoy es la Avenida Coronel Roca.
Desde
1901 existía una línea de tranvías a vapor
que circulaba entre Rivadavia y Lacarra y el nuevo matadero, que
pasaba también por Lugano. En 1903 Ricardo Seeber instala
otra, entre el Riachuelo y los Mataderos, y ambas se fusionaron
en 1906.
Los
límites del campo de aviación, sobre la base de
una aerofotografía tomada en diciembre de 1936, se pueden
fijar entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro
de la Torre. Actualmente, en este lugar se alzan los edificios
del Barrio General Savio (Lugano I y II).
El
campo tenía un perímetro aproximado de 2 000 metros
y contaba con ocho galpones de madera y chapas, que servían
de hangares, alojamiento de personal y taller, tribunas de dos
cuadras de largo para los espectadores, provisión de agua
por medio de un molino y una bomba, señalización
reglamentaria y perfecta nivelación del terreno.
Foto del Aeródromo
(fecha indeterminada) |
El
aeródromo fue inaugurado oficialmente el 23 de marzo de
1910 con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, que da comienzo a
la llamada "Quincena de la Aviación". El público
se mostró entusiasmado con aquellos vuelos y deslumbrado
ante los Voisin, Farman y Bleriots, aviones que alcanzaban la
fantástica velocidad de 60 kilómetros por hora.
Pero
antes de su inauguración, el 5 de marzo de 1910, Aubrun
efectúa con un Bleriot X, el primer despegue en dicho aeródromo,
posteriormente el 11 de marzo lo hace Henry Piquet (el primer
aviador que transportó correo en el mundo) al mando de
un Voisin.
Teniendo
en cuenta que llegar al Campo de Aviación era toda una
odisea y para evitar inútiles traslados, se estableció
un sistema de banderas que se colocaban en Plaza Once y Plaza
Flores: las de color rojo significaban "hay vuelos en Lugano",
las de color blanco "tal vez" y las de color azul
"no hay vuelos".
Emilio
Aubrún instruye a Jorge Newbery y a Carlos Goffre, Henry
Breguí a Juan Carlos Roth y a Florencio Parravicini, destacado
actor. Por su parte, Alfred Valletón instruyó a
su compatriota Francisco Herman Hentsch. Los alumnos recibieron
sus brevets en junio de ese año. Aprendieron a volar allí
también Fels, Eusebione y Amalia Figueredo.
Fue
Aubrún también quien efectuó el primer vuelo
nocturno del país: decoló con su máquina
desde el aeródromo de Lugano el 13 de marzo de 1910, a
las 21 hs y aterrizó a dos kilómetros de la estación
Tapiales, permaneció en ese lugar hasta las 23 hs, regresando
luego a Lugano sin novedad. Para reconocer la pista se colocaron
recipientes con querosén, dos en la cabecera y uno al final
de la misma.
Además
es de hacer notar que en los talleres existentes en el aeródromo,
el constructor francés Paul Castaibert fabricó los
primeros aviones con materiales nacionales, que también
fueron vendidos a otros países, por lo que la industria
luganense trascendió las fronteras de la Argentina. Tal
es así que la Escuela de Aviación de la República
Oriental del Uruguay contó con estas aeronaves en el momento
de su fundación.
Homenaje a Paul
Castaibert sobre la Autopista Dellepiane |
El
aeródromo "Lugano" permaneció activo hasta
1934, el periodista Juan José De Soiza Reilly, en un artículo
publicado en la revista Caras y Caretas del 10 de enero de 1931,
lo bautizó "Nido de Cóndores" en las Pampas
Porteñas.
Hoy
se recuerda y homenajea al primer aeródromo del país,
en la plazoleta ubicada en la intersección de la Avenida
Francisco Fernández de la Cruz y Larrazábal, cuyo
nombre es "Aeronáutica Argentina". Hasta hace
poco sólo se encontraba un pequeño monolito (en
muy mal estado de conservación) con una placa recordatoria.
Monolito y placa
recordatoria que hasta hace poco tiempo
constituía el único homenaje al primer aeródromo
del país. |
Pero
durante los meses de octubre y noviembre del 2001, la plazoleta
fue remodelada, cercada con rejas, y el 30 de noviembre fue emplazado
allí el Mirage III C, matrícula 706, cedido por
la Fuerza Aérea Argentina a la Asociación Civil
"República de Lugano"
y por ésta a la Ciudad de Buenos Aires. Todo un orgullo
para el barrio que fue la cuna de la aeronáutica argentina.
El Mirage III
C, matrícula 706, posado en la plazoleta
"Aeronáutica Argentina". Un merecido homenaje
al primer aeródromo de nuestro país. |
Historia relacionada:
Manuel González, aventurero y pionero de la aviación argentina |