Cinco días de celebración de la danza en la ciudad

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Una fiesta multitudinaria en la Terraza del Centro Cultural Recoleta, musicalizada por el DJ Felipe Zamorano Graffigna, fue la coronación de cinco días de celebración de la danza en la ciudad, que reunió a 20 mil personas en espacios al aire libre y en distintas salas porteñas.

Poco antes que comenzara el baile, el grupo Krapp dio a conocer su nueva obra aún en proceso de construcción en la sala Villa Villa y, en el Punto de Encuentro, se proyectaron los videos del Laboratorio de Movimiento, Danza y Mirada realizado en el Galpón PiedrabuenArte, en Villa Lugano, en el marco del Festival. Y a poco metros, en la terraza, la Maratón de danza que venia funcionando desde hace tres día tuvo su final con Línea Scocht, propuesta de cruce del movimiento y la indumentaria coordinada por Martín Churba.

Así culminó una nueva edición de este festival que contó con la dirección artística de Marina Giancaspro, Silvina Szperling y Andrea Servera, y apuntó a ver, hacer y pensar danza. Para ello además de las obras seleccionadas y las que aún están en proceso, diagramaron un menú muy rico y variado que contó con la adhesión de público y permitió descubrir actividades interdisciplinarias, de experimentación, reflexión y participación en 8 sedes.

Cuatro jóvenes coreógrafos argentinos que desarrollan sus carreras en el exterior, presentaron en el marco del Festival sus obras y seminarios que favorecen la interacción de la danza con nuestra ciudad y su gente. Ellos son Rodrigo Pardo con Demasiado real para ser cierto, Malena Beer en colaboración con Myriam Lefkowitz presentarán Nobody’s Home, Laura Kalauz con Disculpe usted podría coreografiarme, Ayelén Parolin con 25.06.76; y Lefkowitz en colaboración Beer mostrarán The Eye Walk.

Tres artistas y dos compañías -que se encuentran en diferentes instancias de su proceso creativo- mostraron la intimidad de su trabajo. Ellos son Carlos Casella y Gustavo Lesgart con Eclipse, Juan Onofri Barbato con la compañía Km 29, Rahklal Herrero con Flock y el grupo Kraap mostraron trabajos en proceso de desarrollo, en estado de gestación, abiertos a la mirada del espectador antes de ser confirmados por ellos mismos como obra acabada.

Salas llenas, niños y adultos moviendo el cuerpo en el escenario habilitado en la Terraza, gente mirando, participando y pensando, fueron las marcas de esta fiesta que se celebra cada dos años en la ciudad.

Publicado por Hernando el 12 de octubre de 2010