La demanda laboral en la Ciudad de Buenos Aires
Coyuntura Económica
Buenos Aires, Jueves 15 de Diciembre de 2005
Fuente: Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano

 

Informe sobre la demanda laboral
en la Ciudad de Buenos Aires

El siguiente es un extracto de un informe del CEDEM (Centro de Estudios para el Desarrollo Económico Metropolitano) donde se analizan los avatares sufridos por la demanda de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires durante la Convertibilidad, su debacle posterior y nuestra actual coyuntura económica.

El virulento cambio de la política económica que implicó la salida del régimen de la Convertibilidad tuvo importantes consecuencias en el mercado de trabajo. Con el cambio de modelo materializado a través de la devaluación de la moneda, y después de una fuerte caída registrada en el producto y el empleo en 2002, la Ciudad comenzó a crear nuevamente puestos de trabajo.

Según el informe, durante la Convertivilidad el Producto porteño se expandió más de 17% (en valores constantes), en un contexto donde la producción de bienes (-17,6%) y su comercialización en la Ciudad (-3,4%) se mantuvieron virtualmente estancadas o en retroceso. Los servicios compensaron el retroceso evidenciado por los sectores productores de bienes y por el comercio. En el período 1993-2001 los servicios crecieron un 36,5%, impulsados principalmente por el sector financiero e inmobiliario.

Pero la Ciudad evidenció una escasa capacidad de creación de trabajo pese al fuerte incremento en su producto bruto geográfico (creció un 17,4% entre 1993 y 2001), pues el total de puestos de trabajo se mantuvo prácticamente estable.

Al comienzo de la década, la actividad económica porteña mantenía una significativo aporte de los segmentos industriales (15,6%), comerciales (15,9%) y de infraestructura (16,3%), mientras que el resto correspondía a los servicios.

Luego, las políticas económicas implementadas por el Gobierno nacional provocaron fuertes caidas de empleo en los sectores industriales (-22%), comerciales (-20%) y de infraestructura, mientras por otra parte aumentaba en la misma proporción el empleo generado por el sector servicios, en parte debido a la incorporación de actividades que la industria tercerizó (limpieza, seguridad, logística).

El comercio por su parte padeció el desembarco de las grandes cadenas de hipermercados y sufrió por la generalización de modalidades más concentradas de comercialización y distribución.

En el sector de la Construcción la ocupación cayó un 25,2%. Si sumamos a esto la evolución negativa (-4,5%) de Transporte, comunicaciones, electricidad, gas y agua y sus servicios conexos determinaron que Infraestructura en su conjunto se retrajera un 12,1% en términos de empleo.

Con la eclosión política, económica y social acaecida en 2001 y tras la devaluación se profundizó, en una primera etapa, la fase recesiva del ciclo, lo que impactó directamente en el empleo.

En 2003 la tendencia se revierte y actualmente se está dando una fase expansiva que da cuenta de un crecimiento del producto que ya lleva más de 2 años y que se diferencia de la anterior etapa, en virtud del fuerte impacto de éste sobre la generación de empleo. En tal sentido, ramas como la Construcción, la Industria, el Comercio, restaurantes y hoteles y Servicios a las empresas experimentaron un importante dinamismo.

El panorama general es levemente más favorable que el detallado en el marco del Plan de Convertibilidad en términos de la cantidad de puestos generados en el ámbito porteño aunque arroja algunas dudas con respecto a cambios cualitativos generados por la actual coyuntura.

Si bien la dinámica de generación de empleo ha contribuido notablemente a la baja de la desocupación en el distrito y la inserción laboral de los jefes de hogar y los jóvenes, la escasa capacidad de generación de puestos de calidad (reflejada por el aumento del trabajo no registrado, de calificación operativa y la baja reacción de los puestos de calificación profesional) resulta preocupante a la hora de pronosticar la sustentabilidad de la actual fase expansiva del empleo y la ocupación.

El fuerte crecimiento que exhiben algunos sectores como el software, las industrias culturales, el turismo y algunas industrias de base tecnológica todavía podría ser tenue en términos de empleo en virtud de la dimensión de estos sectores en la Ciudad, pero no deja de ser interesante en vistas de la diversificación de la estructura productiva y la agregación de valor que generan. En estos casos, se estarían desarrollando ventajas competitivas basadas en la creatividad, el diseño y la diferenciación de productos que le proveen mayor sustentabilidad a los puestos de trabajo generados en estos sectores.

En sentido contrario actúan factores como la falta de mano de obra calificada en algunos segmentos de la industria o de las nuevas tecnologías y el escaso acceso al crédito que tienen en general las PyMEs y que afecta en particular a los nuevos emprendimientos de alto riesgo. Por el lado de la demanda de estos productos diferenciados y de mayor valor agregado, los bajos salarios percibidos por la población en general atentan claramente contra su expansión lo que limita, a su vez, el logro de economías de escala.

Ver Informe Completo del CEDEM

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