Los glaciares de los Andes muestran un marcado retroceso 
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Buenos Aires, Martes 14 de Diciembre de 2004
Fuente: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación

 

Los glaciares de los Andes muestran un marcado retroceso a lo largo del siglo XX

"La desaparición de los glaciares afecta a la población argentina. El retroceso que los glaciares han denotado en los últimos años perjudica el desarrollo del país", afirmó afirmó el Atilio Savino, secretario de Ambiente.

Se ha denotado un retroceso muy marcado de los glaciares de los Andes a lo largo del siglo XX en respuesta al calentamiento global. “El derretimiento de las capas de hielo y los glaciares incrementan el nivel del mar afectando a los ecosistemas y las poblaciones costeras, además del abastecimiento de agua dulce”, informó el Dr. Atilio Savino –Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación- al referirse a las consecuencias del calentamiento global.

Las masas de hielo permanentes se están derritiendo, marcando un notable retroceso de los glaciares del país. Esto se debe a que la temperatura del planeta está en paulatino aumento debido a la emisión a la atmósfera de los denominados gases de efecto invernadero (GEI) que impiden la liberación al espacio de la energía solar que recibe la Tierra.

En lo que respecta a las regiones de Cuyo y el Comahue, por efecto del cambio climático últimamente se han convertido en áreas más secas. Los ríos de esta última zona traen menos caudal, en parte por el retroceso de los glaciares y por el adelgazamiento de las capas de nieves eternas. En consecuencia, es de esperar una menor oferta de energía hidráulica, ya que el 15% de toda la electricidad generada en el país proviene del Comahue. Por su parte, la probable desaparición de los glaciares de Cuyo en menos de 20 años pone en riesgo a la población y a las actividades productivas de esas provincias que dependen del agua que estos proporcionan.

La variabilidad en el clima regional tiene importantes impactos socio-económicos y ambientales. Algunos ejemplos proporcionados por investigaciones realizadas por Ricardo Villalba, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), son las caídas estacionales en la producción de energía hidroeléctrica en el norte de la Patagonia desde mediados de la década de 1980, la reducción o clausura de las temporadas invernales de esquí desde 1977, y los extensivos incendios forestales en los años 1983, 1987, 1996 y 1998. Asimismo, específicamente la economía de la provincia de Mendoza depende un 95% del agua de deshielo, por lo que su economía regional podría sufrir impactos negativos en consecuencia del retroceso de las masas de hielo.

A nivel mundial, la extensión de los hielos y de las capas de nieve ha disminuido. Datos proveídos por satélites muestran que es muy probable que haya habido una disminución del 10% de estas superficies desde finales de los años ‘60.

El derretimiento de los glaciares y la dilatación térmica de los océanos incrementan el nivel del mar, amenazando las zonas costeras bajas e islas pequeñas. “La adaptación al cambio climático debe ser planificada –dijo el titular de la cartera de ambiente nacional-. En la Secretaría se está desarrollando la Segunda Comunicación Nacional, un estudio que determina el grado de vulnerabilidad de las diferentes regiones del país a partir del cual se determinarán las políticas de adaptación a implementar para paliar los efectos del cambio climático”, y explicó que “se debe poner especial atención en las zonas costeras”.

“Ni siquiera un corte inmediato y drástico en las emisiones de gases de efecto invernadero podría impedir completamente los impactos del calentamiento global. Estos son altamente persistentes en la atmósfera, por lo que en la actualidad se están viviendo las consecuencias de las emisiones de hace cientos de años”, comentó el Secretario de Ambiente. En base a ello afirmó que “más allá de mitigar las causas del cambio climático, se debe hacer hincapié en las medidas de adaptación, ya que por más que repentinamente cesen estas emisiones, sus efectos son inevitables”, continuó diciendo el funcionario.

“El retroceso actual de los glaciares es un fenómeno generalizado en los Andes, con la excepción de algunos glaciares como el Perito Moreno. El retroceso de los mismos ha sido paulatino durante los últimos cuatro siglos, siendo más intenso desde la década del ’70”, explicó Villalba.

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