Tras un operativo realizado en un predio ubicado en el barrio de Nueva Pompeya, la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno porteño clausuró una planta de tratamiento de aceites vegetales y grasas que volcaba desechos en la Cuenca del Riachuelo.
El lugar en cuestión -situado en Grito de Asencio y Pepirí- estaba a menos de mil metros de la margen izquierda del río y allí se detectaron vuelcos de aceites vegetales usados tanto a la tierra como a la vía pública, mediante conexiones clandestinas a desagües pluviales.
Los inspectores de la Agencia encontraron también vertido de hidrocarburos contaminando el suelo, almacenamiento de residuos peligrosos y lavado de tambores contaminados.
La clausura, realizada por no poseer mínimas condiciones de seguridad e higiene, se mantendrá efectiva hasta tanto los responsables del local solucionen las graves faltas ambientales generadas por su actividad.
Las multas derivadas de las sanciones podrían alcanzar los $50.000.
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